Exposición “Memento Viveré” se expone en la Sala David Stitchkin

Francisca Parada Burgos, fotógrafa y artista plástica nacional nace en Concepción, aunque crece en la región de Aysén, la cual será abordada como entorno natural recurrente en gran parte de su obra, sin cortar vínculo con la Patagonia chilena. Dado sus continuas  inclinaciones artísticas, decide en 2009 estudiar fotografía en el EFTI de Madrid, España, país donde transcurre parte de su desarrollo profesional, explorando diversas áreas fotográficas y plásticas desde los matices ofrecidos por su viajar continuo.

Los lazos relacionales de Francisca con Chile son experimentados desde su regreso al país, ello en la investigación y diagramación de los libros “Partería Patagónica” (2015) y “Partería Chilota” (2016); a su vez realizó una residencia artística en el Museo de Arte Moderno de Chiloé, donde posteriormente hizo la exposición de su obra: Memento Vivere, concretada mediante a un FONDART adjudicado en 2017, obra que actualmente se encuentra ad portas de ser expuesta en su ciudad de origen, Concepción.

Memento Vivere (recuerda vivir) es la obra plástica de la destacada fotógrafa nacional, en ella se aborda el proceso de metamorfosis propio de la transición desde la infancia a la adultez de la mujer, la cual en dicho proceso, va reconociendo su sexualidad e identidad como ser social con autonomía personal, todo ello desde el enfoque subjetivo y onírico que presenta la propuesta fotográfica.

“El público asistente podrá disfrutar de la intensidad de la propuesta visual, rodeados por fotografías y cráneos intervenidos con diferentes técnicas que representan los cuatro pilares: “nacimiento, ego, sexualidad y muerte”, procesos de la existencia humana a los que se enfrenta la protagonista de las fotografías, situada en el bosque virgen de la Patagonia”, señaló Leslie Fernández Barrera, artista plástica y Comisionada de Exposiciones de la Universidad de Concepción.

Respecto a su obra, Francisca Parada explicó que este proyecto nace desde el 2014 tras el encuentro de unos cráneos en Coyhaique. “Mediante  su intervención también se da una intervención interna donde descubro partes de mí. Es un viaje interior donde se viven procesos que son tratados en las fotografías desde ser mujer, porque lo soy, pero que son vivencia que experimentamos todos. Un florecer, un descubrirse y salir del huevo”, comentó.

El propio proceso de descubrimiento del ser en conflicto, que disputa entre anhelos de libertad y los dogmas que le frenan a la hora de lograr dicho encuentro consigo, son elementos que podrán ser observados en la exposición que se encuentra en la Sala David Stitchkin. Quienes asistan podrán así, desde la obra, conectar con su propia búsqueda personal puesto lo retratado por la expositora “recuerda vivir”…